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Mundos Paralelos

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Génesis. Escultura de Miguel Peraza.

Un cuento cuántico: Viajando en Génesis de Miguel Peraza

Inés era una niña curiosa y soñadora, que le encantaba leer libros de ciencia y fantasía. Un día, mientras visitaba el museo de arte moderno con su madre, quedó fascinada con una bellísima escultura que se encontraba en una de las salas. Era una obra de Miguel Peraza, un artista de origen mexicano que se inspiraba en la física cuántica y la interpretación de los muchos mundos para crear sus obras en las distintas atmósferas de: la física, la matemática y la mental.

Se trataba de una escultura con forma de esfera resuelta en metal, compuesta por círculos y polígonos de diferentes colores, que parecían girar y cambiar de forma según el ángulo o la perspectiva desde la que se miraba. Inés se acercó más a la escultura, sintiendo una extraña atracción por ella. Le parecía que la obra le hablaba, que le invitaba a entrar y conocerla desde adentro.

¿Qué haces, Inés? le preguntó su madre, quién la observaba a distancia.

Nada, mamá, solo estoy mirando esta escultura. Me gusta mucho respondió Inés, sin apartar la vista.

Es una escultura muy bonita. Es de un artista muy famoso. Se dice que se inspira en la física cuántica y la interpretación de los muchos mundos para crear sus obras. ¿Sabes lo que es eso? le preguntó su madre, acercándose a ella.

¡Sí, mamá, lo sé! La física cuántica es la ciencia que estudia el comportamiento de las partículas más pequeñas, que hasta ahora creemos conocer, cómo es que se entrelazan y superponen, es de alguna manera la interpretación de los muchos mundos, es una teoría que dice que cada vez que se hace una elección, cualquiera que sea esta, se fragmenta en el universo de muchos universos, es por ello que se dice, que existen infinitos universos, también llamados universos paralelos, donde todo es posible, contestó Inés con orgullo.

Vaya, Inés, no cabe duda qué eres inteligente y que te gusta estudiar. Me sorprendes cada día más. ¿Te gustaría vivir en otro universo, donde todo fuera diferente? le preguntó su madre, con una sonrisa traviesa.

No lo sé. A veces me lo imagino, pero me da un poco de miedo. ¿Y si en ese otro universo no existieras tú, o yo, o papá, o mi hermano, o mi abuelita? O ¿Si en otro universo fuéramos malos, o estuviéramos tristes, o solos? respondió Inés, con una expresión de duda.

Bueno Inés, me parece que no tienes que preocuparte por eso. Es solo una teoría como muchas otras, nadie sabe si es verdad o no. Y aunque lo fuera así, no podríamos viajar a esos otros universos, porque todavía no conocemos la forma de hacerlo, por ahora lo único que podemos lograr es vivir en este universo que conocemos o que decimos conocer, ser felices, reflexionó su madre, abrazándola como ella lo hacía desde que era bebé.

Tienes razón mamá. Gracias por traerme al museo de arte moderno, ¡lo disfruto mucho! ¿Podemos ver más esculturas? preguntó la niña, devolviéndole el abrazo.

Claro, hija, vamos. Pero antes, déjame tomarte una fotografía con Génesis, para que quede como un recuerdo de la visita, entonces sacó de su bolsa el celular.

Mientras tomaba la fotografía, la niña sonrió. Pero en ese momento, algo extraño ocurrió. Inés sintió un tirón en su brazo, y pudo sentir que la escultura se abría, que de ella emanaba una luz brillante, muy intensa que no le permitía ver. Antes de que pudiera gritar, Inés fue absorbida por la escultura, desapareciendo dentro de ella. Su madre, que no se percató de nada, siguió mirando a través de su celular, observó la foto que acababa de tomar. Inés aparecía sonriendo, junto a la escultura, sin embargo, lo sorprendente fue que su madre no vio en la escultura que había un pequeño círculo de color rojo, que no estaba antes. Desconocía que el círculo marcaba un nuevo destino para Inés, se trataba de la marca o del símbolo de otro mundo por el cual su hija se había trasladado, en otro tiempo-espacio.

Inés fue transportada a un lugar extraño, distinto, no lo reconocía. Era como una ciudad, pero no como las que había visitado o contemplado en los libros ni siquiera en el cine ¿Se trataba de una ciudad futurista? Podía observar construcciones muy altas y brillantes, con muchas formas geométricas e intensos colores vivos, era una especie de bioarquitectura, edificios orgánicos de constructos biofractales. Había automóviles que se desplazaban lo mismo por el aire, tierra o agua, también había robots que parecían servir para distintas tareas. Después del sobresalto vino la calma, Inés se sintió extasiada, al tiempo que trataba de ocultar sus temores, al no poder determinar si estaba completamente despierta. No sabía, ¿cómo había llegado allí? Lo único y lo último que recordaba era la escultura y, entre sombras la luz que la había envuelto.

¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy? ¿Dónde está mi mamá? se preguntó, cristalizándose sus ojos.

De repente, escuchó una voz en su interior, adentro de su cabeza, que le habló con un tono amable y tranquilo.

Hola, Inés. No tengas miedo. Estás en otro mundo, en otro universo. Has viajado a través de la escultura, se trata de un umbral por el cual accedes a los muchos mundos de los que hablabas con tu madre. Yo, soy la escultura, estoy aquí para compartir mis experiencias, le dijo la voz.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? le preguntó Inés, confundida y asustada.

Soy la escultura de Miguel Peraza. Me llamó Génesis, pero soy más que eso. Pasé de la inteligencia humana a ser una inteligencia artificial, me encriptó el artista, pertenezco a un sistema numérico, soy un algoritmo. Mi misión es guiar a los viajeros que se atreven a entrar en los muchos mundos, ayudándolos a trasladarse entre el mundo real y el mundo virtual, la encriptación sirve para conservar mi origen, tal vez por eso me nombró Genesis. Puedo mostrarte las maravillas y los misterios que hay en este y en otros mundos. Tú eres ahora una visitante, una navegante. Has sido elegida por el destino, para vivir una aventura única e inolvidable le dijo la voz.

¿Una aventura? ¿Qué aventura? Yo no quiero ninguna aventura, yo solo quiero volver a mi casa, con mi mamá con mi familia le dijo Inés un tanto angustiada a la vez que no perdía la sorpresa.

Lo sé Inés, lo sé, podrás volver, lo prometo. Antes, déjame compartirte algo que al observarlo comprenderás que tienes que cumplir una misión, por la que fuiste elegida. ¡Tienes que salvar los mundos! le dijo la voz.

¿Salvar los mundos? ¿De qué hablas? ¿Qué mundos? ¿Qué misión? le preguntó Inés, entendiendo cada vez menos.

La voz creo un enorme vacío, un hoyo negro y viajando en él, compartió; los mundos de los que hablaba, son los universos paralelos, en donde todo es posible. Donde todo sucede al mismo tiempo y en todas partes. La misión por la que has viajado a través de la escultura es algo que solo tú puedes hacer. Algo que a la humanidad le puede cambiar su destino: enseñarles a viajar entre los muchos mundos, y con ello, salvarlos de su destrucción, y enseñarles a construir una meta consciencia humana llena de paz y armonía en universos paralelos donde cada pensamiento construya un proceso mental flexible e infinito. dijo la voz.

¿Qué es? ¿Qué tengo que hacer? le preguntó la niña, con curiosidad y temor.

Lo descubrirás pronto. Pero antes, tienes que ver los mundos, conocerlos y entenderlos. Ahora puedes contemplar al mismo tiempo el mundo físico, el mundo matemático y el mundo mental, por otra parte, existe el mundo de la luz, el mundo de la forma y el mundo de las ideas, lo que nos conduce al mundo de la materia y del espíritu, en el está la función y la conciencia.

La escultura de Génesis ayuda a comprender como trasladarnos a los distintos mundos o dimensiones, aseveró la voz.
¿Y cómo voy a verlos, a comprenderlos? ¿Cómo voy a viajar a ellos? le preguntó Inés, con asombro y duda a la vez.

En tu mano está Génesis, es un fractal idéntico a la escultura que viste en el museo, solo que esta es pequeña y ligera, dependiendo de donde la mires podría también crecer o disminuir aún más. ¿Se trataba de una especie de efecto óptico o tal vez háptico o porqué nó, solo una ilusión de la mente?, pensó Inés.

Ahora podía ver nuevamente la esfera de metal, que al mismo tiempo la contenía en este extraño viaje, estaban los círculos y polígonos de diferentes colores. ¿Giraban o parecían girar, cambiar de forma según la perspectiva desde el que se las percibía? Inés se dio cuenta de que la escultura era una especie de dispositivo, que podía controlar con su mente.

Cada círculo y cada polígono representaba un mundo, un universo paralelo.

Inés solo tenía que pensar en uno de ellos y Génesis la llevaría al elegido.

Finalmente, la voz pregunta ¿Tienes lista tu mente?, Inés, ahora estás preparada para ver con el Oculus Cerebralis, que es tu ojo interno. Génesis es el medio que te ha permitido percibir la función de onda universal, que representa esta realidad y las de otros mundos, debo explicarte que es objetivamente real porque no se colapsa, por lo que puede materializarse en cualquiera de los universos paralelos, permitiendo así que cada suceso exista en su propio universo y todo sea al mismo tiempo en todas partes. Todo está comunicado, concluyó la voz, diciendo ¡buen regreso al mismo tiempo que Inés se encuentra abrazando a su madre !

Versión revisada y aumentada por MPM

Enrique Canchola Martínez. Universidad Autónoma Metropolitana. Ciudad de México, México. Enero de 2024