Inicio Artículos La observación de arte excita a las neuronas espejo

La observación de arte excita a las neuronas espejo

784

La observación de una obra de arte genera una excitación cerebral muy especial, provoca que los ritmos cerebrales cambien de ondas beta a ondas gama, induce también la construcción de un pensamiento en acción y una actividad mental autopoiética.

Cuando observamos, escuchamos, sentimos o saboreamos, las neuronas espejo, descubiertas a principios de la década de 1990 por el neurobiólogo italiano Giacomo Rizzolatti y col. (28 de abril de 1937), se activan para el reconocimiento de los demás, de sus acciones y hasta de sus intenciones, todo ello dependiendo de nuestra biblioteca cerebral donde se archiva nuestro patrimonio mnémico-cognitivo.

Las neuronas espejo permiten al cerebro correlacionar las imágenes observadas con las experiencias individuales y reconocer a través de la superposición y entrelazamiento mental su significado social, cultural, histórico y construir su representación sensorial en la esfera espiritual.

Nuestro cerebro mediante las neuronas espejo, puede decodificar, reconocer y comprender de manera inmediata el mensaje artístico sin recurrir a ningún tipo de razonamiento, basándose únicamente en sus propias experiencias fenomenológicas y condiciones, donde los fenómenos mentales son las experiencias conscientes construidas a lo largo de la vida y las condiciones son la arquitectura de las redes neuronales que conforman el neuroconectoma cerebral.

El sistema de neuronas espejo es fundamental para la construcción de la experiencia colectiva y no solamente de la percepción individual o de la construcción de la experiencia subjetiva de cada individuo, ya que este sistema, tiene la capacidad de descifrar los antecedentes del mundo de las sensaciones y llevarlas inmediatamente al mundo de los movimientos y de las acciones en un primer momento y después inducir la experiencia reflexiva, todo ello mediante la acción de las diferentes moléculas y neurotransmisores neuronales.

Estudios recientes han mostrado que las neuronas espejo de las diferentes regiones del cerebro se activan en concordancia con el estímulo recibido, entran en actividad a la vez en el momento de la percepción del evento o estimulo estético ya sea visual, sensorial, auditivo, olfatorio o gustativo. De tal manera que el espectador puede mentalmente transformarse en el artista creador de la obra, por ello como dice el escultor mexicano Miguel Peraza “Arte que no es para todos, no es arte”.

Las neuronas espejo ante la actividad estética y en la observación de obras de arte, reaccionan ante la forma, los colores y el movimiento real o imaginario de los vectores tangentes, normales o binormales, la geometría diferencial de curvas, la relación de la geometría de objetos en el espacio tri, tetra o multidimensional, donde los vectores son perpendiculares entre sí y permiten describir la orientación y la curvatura de una curva que se mueve como twistores como lo propuso Roger Penrose (Reino Unido, 8 de agosto de 1931), ganador del Premio Nobel de Física en el 2020.

Posiblemente las neuronas espejo para construir los distintos sentimientos y pensamientos a través de sentir el arte, sea mediante una comunicación intersubjetiva que implica motivaciones y emociones en armonía con la razón.

Finalmente, por medio de las neuronas espejo podríamos explicar la empatía estética, sobre la base de una imitación interior, que toma un lugar en la conciencia inducido por la obra de arte observada que por este mecanismo neurofisiológico nos permite una reacción psicológica y una imitación estética, de ahí la importancia del arte como un proceso inductor de neuroconectoma cerebral indispensable para el aprendizaje, la inteligencia y la convivencia humana en paz.

Enrique Canchola Martínez. Profesor e Investigador Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa Ciudad de México. México. 27 de noviembre 2023