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Jesucristo en la cruz

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ConoSer Bien

“¡Si eres Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz! De la misma manera se burlaban de él los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, junto con los ancianos. Decían: —Salvó a otros, pero a sí mismo no puede salvarse.
San Mateo 27:39-46 DHH94PC

En estos días de Semana Santa o Semana Mayor en la que se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús el Cristo, es un momento propicio para reflexionar sobre cuál es nuestra misión en esta vida ya que, si el hijo de Dios vino a sacrificarse por nosotros, ¿qué tendríamos que hacer o hasta dónde tendríamos que llegar para corresponder a esa redención?

La Semana Santa se da en fechas variables, entre el 22 de marzo y el 25 de abril, siempre antecedida por la cuaresma y enmarcada entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Pascua o de Resurrección. La fecha depende del calendario lunar. Fue en el año 525 cuando el monje bizantino Dionisio el Exiguo estableció que la Pascua de Resurrección fuese el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena después del equinoccio de marzo.

Todas las distintas etapas de la Pasión de Jesucristo desde su entrada a Jerusalén (Domingo de Ramos), hasta su viacrucis, muerte y resurrección (Domingo de Resurrección) son importantes. El Triduo Pascual es un tiempo destinado para recordar los tres días más sombríos y gloriosos del cristianismo, comienza el jueves santo por la tarde y dura hasta el domingo de Pascua.

En el Triduo pascual se recuerda el jueves: la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en la que les lavó los pies; el viernes: la Pasión de Jesús, prisión, interrogatorios de Herodes y Pilato, la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión; el Sábado de Gloria: es el día de espera por la resurrección de Jesucristo.

El Domingo de Resurrección o Domingo de Pascua es el día más importante ya que Jesús tres días después de su crucifixión venció a la muerte, de ahí que Pascua, del idioma hebreo pesáh, en español significa «paso», es decir, el paso de la muerte a la vida.

Los invito a que lean los siguientes versos de mi autoría sobre la “Pasión de Jesucristo”, esperando sean de su interés y agrado y que sirvan de reflexión para comprender esta conmemoración y su significado oculto.

LA PASIÓN DE JESUCRISTO.

Palabra de once letras,
que Jesucristo sufrió,
“crucifixión” es llamada,
con eso nos redimió.

“Crucifixio” del latín
o fijar algo en la cruz
un método de tortura
para cegar toda luz.

Fueron horas de dolor
y de intenso sufrimiento
el Señor no se quejó
dejó grabado el momento.

Se despide de su madre
también de sus seguidores
la agonía que le esperaba
eran palabras mayores.

Después de la última cena,
en los Olivos lloró
derramando sangre y agua
el monte se consagró.

A las doce de la noche
Jesucristo fue aprendido
llevado por varias partes
como si fuera un bandido.

Dar un castigo ejemplar
a un rebelde personaje
la condena recibió
Jesucristo sin ningún coraje.

La crucifixión ganó
como un burdo criminal
Caifás y Pilatos fueron
los que urdieron ese mal.

Se lava Herodes las manos
pero el mal ya estaba hecho
él observada a Jesús
con rostro firme y derecho.

La muchedumbre judía,
a Barrabás indultó
cambiaron a un asesino
y la pasión comenzó.

Su camino hacia la muerte,
a la hora sexta inició
con burlas y con flagelo
el perdón nunca clamó.

El viacrucis tormentoso
lo realizó Jesucristo
cayendo en tres ocasiones
lo que no estaba previsto.

Insultos, agravios y azotes
los romanos propinaron
debe servirnos de ejemplo
el mal que ellos realizaron.

Fue fijado con tres clavos,
las manos y pies dañados,
inmutable se veía
tras golpes jamás soñados.

Ya está en el monte Calvario,
en arameo “calavera”,
una alusión a la mente
moldeándola a su manera.

Durante la triste agonía,
pronuncia siete palabras,
dándonos plena confianza
de libertad y esperanza.

Cristo, murió a la hora nona,
para ver si estaba vivo
Longinos le atravesó
una lanza, el muy cretino.

Agua y sangre de la herida
confirmaron su deceso,
evitando que el soldado
la pierna quebrara el hueso.

El esoterismo está
en esta crucifixión
decusación de las fibras
como única solución.

En la cruz que se ha formado
con las fibras del cerebro
poner atención debemos
todo eso yo lo celebro.

El alma de todo ser,
debe ser crucificada,
con eso se logrará
vencer toda encrucijada.

Pensamiento, obra y palabra
son manifiestos del alma
el hombre debe seguir
su pasión con toda calma.

“Crucificar” significa
transmutar lo negativo
esto se puede lograr
meditando y estando activo.

Nuestra vida espiritual
de esa cruz dependerá
ya que estando sano el cuerpo
toda la luz llegará.

La Semana Santa, amable lector, es un tiempo de meditación y reflexión es una ocasión propicia para el recogimiento y examinar nuestras actitudes como seres humanos para con la Divinidad, con nuestros semejantes y, lo más importante, con uno mismo, además de ser una oportunidad para vivir en amor, armonía y oración.

“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 3:34-35)

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com