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Fronteriza

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Hay una línea en medio del océano
que inicia y termina con el sol,
fina y delicada como la seda,
pero firme y sólida como el concreto,
rodeada de un azul turbio,
caótico he inestable.

En medio de ella estoy yo,
pendiendo de su existencia
y aferrándome a la mía,
sujeta con todo lo que soy
pero estancada, alejada del mundo y,
sin embargo, capaz de herirlo y de herirme.

Cuando el mar sube
me recubre con el frio de su cuerpo,
la superficie se aleja de mi alcance
y me quedo flotando
en la eternidad de su movimiento,
entonces parezco sumergirme
hasta ver la oscuridad de ambos lados
y el riesgo se vuelve inminente;
me estoy ahogando y no hay a dónde ir.

Una bocanada de aire perdida en el tiempo,
la sensación repentina y fugaz de libertad
hasta darme cuenta que no estoy aquí
ni allá, estoy en el borde de ningún lugar,
un límite que no limita nada y pese a eso
mi mente y su gravedad me tienen sujeta
a esta línea que lo divide todo.

Rene Rojano, Poeta fronteriza