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Escaneo del Zohar, misteriosa costumbre judía

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ConoSer Bien

¿Quién es sabio? El que aprende de cada persona… ¿Quién es fuerte? El que supera sus inclinaciones… ¿Quién es rico? El que está satisfecho con su porción… ¿Quién es honorable? El que honra a su prójimo.
Ben Zomá, Pirkei Avot, 4:1

El misticismo judío ha dejado a las personas que se han familiarizado con las tradiciones hebreas una misteriosa costumbre que consiste en escanear el Zohar¹ (Libro del Esplendo), esto es, pasar la mirada o tocar con los dedos índice y medio, en dirección de derecha a izquierda (ya que su escritura es sinistroversa -hacia la izquierda), las palabras de este texto que consideran sagrado. Se nos que dice no es necesario entender las letras, que sólo importa que se vean o que se toquen para conectarse con su enorme poder y energía. 

El Zohar es la obra fundacional en la literatura del pensamiento místico judío, es un texto sagrado para los hebreos y representa “el alma de la Torá” (primeros cinco libros del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio) y es junto al Séfer Ietzirá (Libro de la formación o Libro de la creación) el libro central de la corriente cabalística.  

La Cábala es un saber de carácter esotérico (conocimientos ocultos a los sentidos e impenetrables para la mente) que Dios habría revelado primero a Adán, después a Abraham y luego a Moisés en el monte Sinaí al tiempo que le hacía entrega de las Tablas de la Ley, que los judíos situaban alrededor del siglo XIII a. C. 

Cuenta la leyenda que en el siglo II de nuestra era vivió un rabino llamado Simón Bar Yochai, el cual fue autorizado para plasmar las enseñanzas de la Cábala. Se refugió en una cueva durante 13 años junto con su hijo Eliezer y cuando salió tenía en sus manos el Zohar. El idioma de este libro es el arameo y la mayor parte de su contenido son parábolas y símbolos que describen la evolución del mundo a lo largo de su historia y que sólo pueden ser comprendidos por quienes son dignos de hacerlo.

Los escritos bíblicos tenían tres maneras de expresar el pensamiento: a) de forma Clara y Sencilla (literal); b) de manera Simbólica y Figurada (alegoría, parábola, mito, leyenda, etc.) y c) de forma Sagrada y Jeroglífica (encriptado). En consecuencia, la misma palabra adoptaba un sentido: Propio, Figurado y Trascendente, los dos últimos no podían ser comprendidos sin clave. 

El libro del Zohar, desapareció después de ser escrito, permaneció oculto durante 900 años, en una cueva cerca de Safed, en Israel, entre el siglo II y el siglo XI de nuestra era, debido a que aquéllos que poseían su sabiduría comprendían que en esos tiempos la gente no lo necesitaba, y que por lo tanto mal interpretarían su contenido.  

Aún hoy, el Zóhar no puede ser comprendido y asimilado directamente, sino que se requieren preconceptos de espiritualidad antes de enfocarse en el libro, debido a que se dice que hay profecías y revelaciones que solo pueden ser descifradas y explicadas por cabalistas. 

En su segundo periodo, cuenta la historia que cierto día un cabalista fue al mercado para comprar pescado y al llegar a su casa con el paquete, comprobó que el papel en el que había sido envuelto contenía parte de las enseñanzas cabalísticas. Hoy se acepta como explicación que los árabes habían descubierto los escritos del Zohar y al no comprender su significado empleaban las hojas para envolver su mercancía. 

Por otro lado, la tradición judía nos enseña que el Universo comenzó con un pensamiento de Dios, creando, Él, todo lo que existe a través de las energías de la palabra o verbo.  

En la Biblia, en Juan 1:1-5, leemos: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”. 

El alfabeto hebreo se deriva del conjunto fenicio, fue desarrollado en el siglo III a. C. y desde entonces los cambios han sido pocos, está formado por 22 letras, es un alfabeto sin vocales. 

La energía de las veintidós letras hebreas responde a un alfabeto cósmico formado por: Tres letras madres asociadas a los elementos: Aleph –aire; Mem –agua y Shin –Fuego. Siete letras dobles relacionadas con los siete planetas observables a simple vista: Beth –Mercurio; Guimel –Luna; Dalet –Venus; Kaph Júpiter; Pei –Marte; Reish –Sol y Tav –Saturno y Doce letras simples que corresponden a los signos del zodiacales Hei –Aries; Vav –Tauro; Zain –Géminis; Jet –Cáncer; Tet –Leo, Iud –Virgo; Lamed –Libra; Nun –Escorpio; Samej –Sagitario; Ain –Capricornio; Tzadik –Acuario y Kut –Piscis.  

De acuerdo con la tradición judía, la energía de las letras hebreas son los entes primarios utilizados por Dios para concebir y llevar a cabo la creación de todo lo existente. El Universo entero fue originado y plasmado por Él mediante la pronunciación de palabras formadas por letras. Y no sólo lo que se encuentra en la Tierra, sino incluso todo lo que hay en los Cielos. 

Así, si todo fue creado por Él con la energía de las letras hebreas, esta energía se podrá obtener con el escaneo de las mismas letras de la forma que nos indican la tradición hebrea, indicada al inicio de esta entrega.  

En consecuencia, amable lector, de acuerdo con la ley de la conservación de la energía, de que ésta no puede crearse ni destruirse, sólo convertirse de una forma de energía a otra, obtengamos el mayor provecho de ella con el escaneo del Zohar (que se puede adoptar para cualquier alfabeto). 

 “El que tenga ojos para ver, que vea y el que tenga. oídos para escuchar, que oiga”, Mateo 13:9.

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

Referencia:
https://kabbalistas.cl/2021/04/20/por-que-escanear-el-zohar