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El nuevo tercermundismo

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Foto: pixabay

– La Historia Jamás Contada –

«Une pensée qui stagne est une pensée qui pourrit»
(París, mayo de 1968)

Los adolescentes que llegamos a la Política al filo de los 70s, durante la transición del régimen díazordacista al echeverrista, fuimos testigos atentos a los cambios, algunos sutiles y otros no tanto, que se produjeron en el “estilo de gobernar” del Partidote de entonces, del cual el actual en construcción no es sino una imitación a destiempo, como si sus diligentes propulsores, arrullados en sus propios ensueños “izquierdistas” (?), no se hubieran percatado del paso del tiempo en el Mundo objetivo  que los rodea, más allá de su también adormecida imaginación.

Uno de éstos, que en su momento resultó estimulante, fue la adopción del YRTCERMUNDISMO, esto es, salir del caparazón nacional(pri)ista tradicional para hermanarse con otros pueblos o países en condiciones similares de atraso -material, económico, político y social en general- no incluidos, cuando menos formalmente, en las esferas capitalista y socialista “real” que entonces se conocían como el Primero y el Segundo Mundos, respectivamente.

Apertura que en ese momento nos cayó como una ráfaga de aire fresco en rl  enrarecido ambiente del clerical-priísmo exacerbado de los últimos tiempos del díazordacismo, con Canoa el 14 de septiembre y Tlatelolco el 2 de octubre de ese fatídico 1968 como incidentes señeros, aunque no los únicos ni mucho menos.

De ese periodo data el conocimiento y afición de tantos jóvenes de entonces y de tiempños posteriores, a expresiones culturales antes desconocidas, como la paradigmática Música del Mundo: Latinoamericana, Europea Oriental, del Medio Oriente, Asiática y Africana. Es decir, el Mundo se nos abrió y nosotros a él. (Aunque no sin incidentes inesperados y hasta divertidos, como cuando aquí en Puebla, se obligó a las muchachas del Ballet de Senegal a cubrirse los pechos para complacer a los guardianes oficiosos de la “moral pública” (??), una plaga endémica de este y otros lugares.)

Pero aparte de estos entrañables recuerdos estéticos que conservamos de esa época, también está el de la intención del Gobierno, de institucionalizar la producción científica y tecnológica propias, anatema para los “nacionalistas revolucionarios” del PRI tradicional que, con el Plan de Once Años, habían intentado convertirnos a todos los niños en inditos artesanos que timaran a gringos y otros “extranjeros perniciosos” -¿todos?- vendiéndoles las mexican curios que aprendiéramos a confeccionar en la escuela a falta de otras tecnologías más contemporáneas, perpetuando así nuestro SUBDESARROLLO ancestral.

De ahí surgió la idea de un Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología que tuviera entre sus tareas la de promover ampliamente entre la población una mentalidad científico-tecnológica, requisito indispensable para salir del atolladero y ponernos a la par de los logros alcanzados en los otros dos Mundos por igual. (En la revista del CONACYT, que acostumbraba leer regularmente también en la Biblioteca Franklin, aparecían notas y artículos de todo el Mundo, incluida la Unión Soviética, por supuesto.)

Y es aquí donde aparece el twist perverso de la 4T, pues su tercermundismo apunta justo en la dirección contraria, poniéndonos literalmente “en vías de subdesarrollo”, expresión que de sarcasmo en la época de Echeverría, ahora se a convertido en una directriz oficial, dígalo si no la flamante reforma -deforma- “educativa” con su insistencia en la prioridad del “saber comunitario” sobre los avances científico-tecnológicos que ahora mismo podríamos considerar para enfrentar responsablemente los retos que nos platean la escasez de agua, el sobrecalentamiento de la tierra a causa de los gases de “efecto invernadero”,  la acelerada desaparición de especies y los que restan y habrán de venir…

¿Qué tal si lo único que ofrece el mentado “saber” es degollar animales indefensos para ofrecer su sangre a un veleidoso y, sobre todo MÍTICO Dios que solo así se dignaría hacer llover?  Como que no suena muy SENSATO, ¿verdad, Senador?

¿Qué opinan ustedes amables lectores?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociale