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Con éxito presentaron el libro «Octagelescencia: celebrar la vida», de Salvador Calva Morales

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*Se trata del libro número treinta y tres de la Colección Biblioteca Salvador Calva Morales, en el cual el autor aborda la octolescencia y la octagelescencia desde diferentes ángulos de la actividad humana.

*La presentación fue la semana pasada en el marco de los festejos con motivo del octogésimo aniversario de vida del autor.

El domingo pasado, en el contexto del octogésimo aniversario de vida de Salvador Calva Morales, fue presentado el libro de artículos flexivos Octagelescencia: celebrar la vida.

En Octagelescencia, Calva Morales contrasta la octagelescencia con temas como el amor duradero, la enemistad, el paso del tiempo, el miedo, el poder político, entre otros tópicos de actualidad.

La coordinación editorial del poemario estuvo a cargo del maestro Luis Manuel Pimentel, la revisión de textos correspondió a Mireya Ramírez Martínez y Ariana Magaña Narváez.

A continuación el prólogo escrito por Abel Pérez Rojas, director de Sabersinfin.com

Salvador Calva Morales, etólogo octagelescente

En 28 de abril del año pasado, el doctor Jorge A. Rodríguez y Morgado publicó en Sabersinfin.com un interesante artículo titulado: Sexalescencia: la segunda adolescencia.

A los pocos minutos de publicado el artículo, Salvador Calva Morales me llamó por teléfono y me dijo: —“Yo soy uno de esos, pero a los ochenta años, yo estoy por arriba de los sexalescentes, porque yo soy un octagelescente, hasta escribí un poema”.

Vía WhatsApp me compartió el siguiente poema publicado en Sabersinfin.com e incluido en uno de sus poemarios, titulado Octagelescente:

hoy me levanté más pesimista que otros días / felicito a mi espíritu y al Creador / hoy vi el amanecer diferente / sin ceniza el sol es más brillante / hoy mis hormonas me despertaron más temprano / el cortisol y la oxitocina cumpliendo cabalmente con su función en mí / hoy sentí ese ánimo removedor / de actitudes sanas / mis actos de bondad a plenitud / por quien sea y para todos / hoy me llené de juventud agradezco esa sensación / de ser más joven que mi verdadera edad / hoy respiro paz y alegría / las circunstancias de la vida / las aspiro diferentes / hoy tengo más vida pero menos tiempo / aprovecho el que me queda más que ayer y menos que mañana / hoy saboreo la vida /tardaré más tiempo en acabarme el caramelo que degusto / hoy está mi sistema nervioso como púber / mis neuronas tienen en sus labios más proyectos que ayer / hoy aprendí que el saber es infinito / que desaprender es igualmente maravilloso / hoy no temo a las máquinas / la inteligencia artificial es solo un indicativo de mi potencial / hoy el sol me alimenta / porque somos como girasoles en constante expansión / hoy soy guía de los que me anteceden / veo detrás de mí la larga fila de sexalescentes y septalescentes / sí hoy soy un octagelescente / activo audaz alegre y positivo / me declaro octagelescente / una y otra vez / hasta que la pila se agote y mire de frente al sol con la alegría de un niño / la entereza de un joven y el valor de quien no teme a la muerte

El 7 de abril de 2024 Salvador cumplirá ochenta años y, por ello, da un salto conceptual, porque al hacer visible a los octagelescentes también lo hace con los septagelescentes.

Pero vayamos por partes, para entender qué o quiénes son los octagelescentes debemos preguntarnos antes: ¿quiénes son los sexalescentes?, ¿de qué trata el artículo que inspiró a Calva Morales asumirse como octagelescente?

Rodríguez y Morgado en su artículo realiza un breve recuento histórico de las diversas edades por las cuales transitamos los seres humanos y expone que la clasificación corresponde a diferentes criterios, entre ellos, los aspectos médicos, evolutivos, intelectuales y culturales.

Después del sucinto recorrido se detiene a analizar lo que el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define como sexagenario(a): “El que tiene sesenta años”.

Por extensión se entiende que sexagenario es la persona que tiene entre sesenta y sesenta y nueve años.

Jorge sintetiza lo siguiente, desde varias fuentes, en relación con las personas en ese rango de edad: “Personas que tradicionalmente se les ha considerado con un estilo de actuar pasivo, que solo ven pasar la vida sin tener alguna atracción hacia la reciente tecnología de la información”.

Sin embargo, recientemente, hemos descubierto más características relacionadas con la percepción que teníamos hasta hace poco sobre las personas de la tercera edad, entre ellas: que se resisten al cambio, que un alto porcentaje se encuentran retirados de la actividad productiva, que sus ilusiones se centran solo en su descendencia, que su sexualidad ha menguado a niveles ínfimos y muchas otras circunstancias y condiciones más.

La descripción anterior solo es una generalización, es una especie de molde para encuadrar la realidad y simplificar la forma como entendemos a las personas.

Lo cierto es que no es así.

Cada vez es más visible que las personas sexagenarias son activas, siguen incorporados a la planta productiva, aunque, frecuentemente en la actividad directiva o como asesores, tienen una vida sexual intensa y con proyectos, sueños y metas propias, independientes de las que sean comunes con sus familias.

Incorporados al deporte, a las nuevas técnicas, metodologías y rutas médicas, las personas de sesenta años cada vez se muestran igualmente impetuosas en la conquista de récords que parecían vetados para su edad.

Cito un ejemplo: Tommy Hughes con sesenta años obtuvo un récord mundial de 2:30:02 en el maratón (42 K) de Lisburn Festival of Running (Belfast, Irlanda del Norte).

De acuerdo con los reportes, llevó un ritmo de 3:33 minutos por kilómetro aproximadamente.

Ni qué decir de la japonesa Tamae Watanabe, quien, en el 2012, a la edad de setenta y tres años alcanzó la cima del Monte Everest, el más alto del mundo.

Lo anterior ha llevado a acuñar un nuevo término: sexalescentes.

Los sexalescentes son personas que sin temer mostrarse cómo son, ni ocultar su edad, gozan de una gran vitalidad en todo lo que emprenden, están abiertos al cambio, a las nuevas tecnologías.

En un artículo divulgativo escrito por Aida Argüelles, se explica así la sexalescencia:

La sexalescencia caracteriza a personas que han llegada a una madurez sin miedos, sin complejos, plenamente integrados a nivel comunitario, social y laboral. No se retiran para dar paso a la juventud. Saben que pueden aportar su experiencia, sabiduría y serenidad y que estas tienen valor. Están motivados, tienen curiosidad e interés por lo que ocurre a su alrededor y se implican en todo aquello que les gratifica. Siguen teniendo ilusiones y proyectos y son muy positivos y vitales. También son sexualmente activos y no sienten, por lo general, vergüenza al hablar de su sexualidad y de la masturbación.

Frente a ese panorama conceptual sociopsicológico, Calva Morales realiza una especie de proclama, también conceptual y de resignificación: “Yo así me siento, yo cumpliré ochenta años y más, yo soy octagelescente”.

Pero Salvador Calva Morales va más allá, porque agrega un componente de corte simbólico sobre la generación, por ello, agrega la letra G, que en el vocablo octolescente estaría ausente.

Por eso es importante leer ese artículo escrito por el autor e incluido en este libro, bajo el título: Breve reflexión sobre el término Octagelescente.

Por su carácter y actitud –concepto ampliamente trabajado por el autor bajo una sola palabra: caractitud, –, Salvador Calva Morales es un octolescente, pero por su visión profunda de la vida, su convencimiento en las fuerzas de la naturaleza que acompañan todo lo que hace, se asume y grita a los cuatro vientos como octaGelescente.

En síntesis, Salvador reconoce que es una persona de ochenta años y, seguramente cumplirá muchos más, que sublima su saber y trasciende (orientación que suma a su aporte teórico con la incorporación del simbolismo de la letra G, en la palabra octolescente), por ello, de acuerdo con este desarrollo de Calva Morales, el octagelescente es una especie de filósofo, sabio o chamán que trasciende con mucho la caractitud del octolescente.

Vale la pena leer con detenimiento y minuciosidad el presente libro, estamos seguros que al final el lector se quedará con las claves de por qué Calva Morales hace la transición de la octolescencia a la octagelescencia.

Solo un etólogo de humanos y animales, como lo es Salvador Calva Morales, puede plasmar nuevos conceptos con tanta claridad.