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Tú que  has   dado conocimiento y orientado nuestro camino en nuestra infancia,
que como el viento haces  navegar las nubes hacia el infinito del saber,
y  en  cada tiempo te cercioras que los frutos de la cosecha que siembras a
través de tu enseñanza estén aptos para seguir en el camino del acenso
a través  de tu  aprobación rigurosa .

A ti maestro que enseñas con el ejemplo, aportas amor, cariño y compresión a los niños,
que  te haces amigo, hermano y  hasta  consejos de padre has dado a tus alumnos más de una vez,
a ti maestro que has enseñado las letras y los números,
con gran ímpetu has logrado que fluyan  las palabras y se lean libros de hermosos cuentos,
a ti maestro que transformas lo imposible de aprender, al igual que un  mago convierte lo simple en digno de admiración,
abriendo su cofre mágico obsequias a todos regalos de amor, perseverancia y respeto,
y haces que todos tus alumnos sean hombres de bien y honor.

A ti maestro que soportas los embates de las tempetades y de mañanas frías,
a ti que recorres caminos intransitables con la única intención de llegar temprano  a tus clases haciendo grande tu profesión.

A ti que enseñas en la orilla de un río,
a ti que llevas a tus pupilos a descansar bajo de la sombra de los árboles
a ti que acompañas en el deleite del rico desayuno preparado por las madres,
a ti maestro que haces cómplice a la naturaleza, al cielo azul, a las flores, a las
montañas y árboles.

Con el paso del tiempo el único orgullo que tienes es ver a
tus alumnos convertirse en hombres distinguidos, todos ellos con trabajo y profesión
Hoy querido profesor pasarás a la historia en la tierra y a la gloria en el cielo por haber enseñado los principios universales de la vida.
Hoy te respeto y te quiero profesor.


*Leobardo Cruz Magariño  es abogado y amante de la lectura y la poesía.

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