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Madre:
eres un amor que alimenta mis ilusiones,
siempre agradecida, siempre amorosa,
tu esencia bondadosa
todo lo esquiva, todo lo perdona,
hasta las heridas más graves
flagelos producto de mi inmadurez e indecisión.

Madre:
eres tan bondadosa como el sol,
repartes amor sin distingos,
satisfaces al hambriento
y en el culmen del sacrificio
otorgas la vida por tus vástagos

Madre, con sinceridad lo grito:
eres esposa cariñosa,
humana  por esencia,
compañera a todas horas.

En la grandeza de tu mirada,
consuelas con palabras que son medicina,
mantienes a la familia unida,
eres encantadora, jovial
y  luces radiante como la aurora.


*Leobardo Cruz Magariño  es abogado y amante de la lectura y la poesía.

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