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10 de mayo de 2012
El pasado ocho de mayo el inquieto abogado poblano Luis Patiño, presentó su primera obra dedicada a los neófitos que quieran aspirar a hacer de la política una profesión. En medio centenar de cuartillas y dos partes, la primera destinada a los aprendices de caciques y la segunda de recomendaciones a los caciques, con un lenguaje cotidiano pone al descubierto lo que considera un ejercicio obligado que en la picaresca mexicana se llama hacer política. Es un manual para el ejercicio autoritario del poder sustentado en la premisa que para avanzar o permanecer y no caer en la congeladora no hay más que arrastrarse.
En El cacique parodia mexicana de “il príncipe”, Luis Patiño pone al debate la una ejercicio de mundanidad de lo que es teóricamente el enfoque de élites, de clase política, y de ley de hierro de la oligarquía, que los políticos populares desconocen, pero que en su cotidiana experiencia por la lucha diaria por obtener poder político enfrenta y sufren. Ya que el autor desde el año 2003 entró a militar en el PRI, y ha estado en el FJR del cual fue dirigente estatal, ha trabajado ideología formando cuadros, y ha estado encargado de los asuntos juveniles en la Fundación Colosio AC y sobre todo como comisionado en proceso internos para seleccionar dirigentes y candidatos y mirado la brutalidad que representa la guerra descarnada e individualista por un puesto de poder político, del que no se salvan el docto y el neófito. Simplifica la compresión de la forma de hacer política priísta poblana. La lectura del texto retrata el tradicional ejercicio autoritario y caciquil del poder poblano que Puebla vivió hasta 2010.
Seguramente el texto busca convertirse en mercancía de consumo en el medio popular, en los sectores aun alejados de la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación convertidas en herramienta políticas y por eso da consejos a los aprendices de políticos para que reflexionen sobre temas básicos. Para empezar, menciona que para ser cacique, no se debe comprometer a resolver problemas, sino debe aprender a absorber las culpas, dolencias y frustraciones del pueblo para explotarlas en el ejercicio del poder. Pero resulta interesante no la recomendación II “de quién tiene patas para gallo”, porque en ella se recrimina a los hijos de los políticos, de cantantes y actores el ser obstáculos; porque deberían llenar los museos y no ser estorbo a quiénes de verdad podrían hacer un mejor papel. Este punto no agradará a personajes como Fernando Morales, René Sánchez, Mario Marín García, Jesús Morales y sobre todo muchos hijos de caciques pueblerinos. Pero no tiene pierde la tercera enseñanza, “arrastrarse”; porque siendo obediente con el superior y al mismo tiempo autoritario con los subordinados se aprende y avanza. En el capítulo III de la pirámide de ascenso, se sintetiza la tradicional cultura política del PRI: autoritarismo y subordinación; esto es, la negación de la política moderna, de la política participativa. Lo interesante del discurso autoritario es su justificación a través de la alegoría de Quetzalcóatl, quien para alcanzar al sol asciende arrastrándose en el equinoccio de primavera. “Quien se arrastra avanza”. El IV consejo reproduce la teoría de las elites que dividen a la sociedad entre los que mandan y los que obedecen. Luis Patiño, clasifica los principales y los del montón. “Los jefes” y “la pipitilla” que pluralismo y que la chingá. Pero aleccionador resulta el consejo V: “el amarre”, fundamental para el éxito. El tejer fino ha sido la herramienta de los políticos autoritarios.
En fin, la obra aborda el papel de la “pipitilla”; de los partidos políticos como “casas sacerdotales”; de las elecciones como “temporadas de ascenso”; de “la congeladora” y “los heraldos”, “de las mujeres”; asimismo, como “del manejo de las piezas” –el ajedrez político-; también del el principal proceso de ascenso político” que no es otro que la campaña electoral; vienen a mostrar de forma sencilla un manual para hacer política tradicional al estilo del PRI. El texto editado por Montiel & Soriano, es lectura obligada para entender las no lejanas épocas de la política poblana del reciente poblano: del jimenezmoralismo, del piñaolayismo, del melquiadismo y de manera particular y descarnada del marinismo.

*Raymundo García García es mexicano, catedrático, investigador y doctor en Ciencia Política.
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